Corazón a papel

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Hagamos un Baby Shower

Ahora valoro muchísimo más los “Baby Showers”. Esas fiestas que sirven para dejar plasmado en la historia, que una familia estaba feliz de la llegada de un integrante más, antes de que ese integrante pudiera hacer algo para ganarse el amor.

Amo el recibimiento cálido de una persona pequeña que trae más demandas que aportes y que jamás podrá amar a menos que lo amen así: locamente, gratis y para siempre. 

Un papá me dijo una vez: ¡Es que no entiendo el concepto! ¿Haces una fiesta para un niño que no ha llegado aún? Jaja… Sí. Porque algún día sabrá que así se le ha amado, no sujeto a desempeño, sino porque nos pertenecemos. Y sí, porque las mamás siempre estamos dudando de nuestras capacidades y perdemos el sueño con mil temores que no habíamos conocido, aún si lucimos una tremenda sonrisa. Es una fiesta donde se celebra que somos frágiles, que somos amados y que no podemos solos.

Las aprecio mucho más porque hoy sé cómo es cuando el origen de una vida no provoca fiesta sino algo más parecido a una pesadilla, cuando el resultado positivo trae lágrimas pero no de alegría. Convivo con dos pequeñas que no recibieron fiestas de bienvenida ni palabras de aprobación en sus primeros dias; que no tienen fotos de su pastel de baby shower, ni de la pancita que las portó, tampoco esas fotos haciendo caritas, ni videos que muestren la torpeza de los primeros pasos o la sonrisa “sholca”. 

Desde que adoptamos, me aseguro de celebrar a cada embarazada que conozco y de que oiga que esa nueva vida no es un error sino un regalo de Dios, porque mis hijos escuchan. Y al hacerlo, aprenden lo que pienso de sus propios orígenes. 

Hace un tiempo atrás, recibimos la noticia de un embarazo en medio de una situación no-ideal. Mis niños me vieron llorar y también me vieron amar a esa mamá. Hicimos un baby shower porque necesitaba cosas… pero mucho más que eso, necesitaba saber que no iba a estar sola y que esa nueva vida traía el sello de Dios. Mi hija mas pequeña ora a menudo: “gracias Señor por la vida de la bebé. Gracias porque su mamá decidió tenerla y cuidarla. Ayúdala y bendice al papá…” (que por cierto no está en la escena) …ella nos enseña mucho a sus cortos años porque sabe que había otras opciones.

Los embarazos no planeados son una oportunidad de dar lecciones de vida y de dar gracias por sus mamás biológicas y de enfatizar que no existen niños ”plan B”.

En nuestra casa, los vientres llenos de vida se protegen desde la manera en que abrazamos al hablar. Desde que decimos “aquí estamos”. No necesitas ser una madre sola. No es necesaria la desesperanza. Podrá ser duro pero no necesita ser solitario. Nos tenemos. 

Hagamos un baby shower y entrenemos para amar como hemos sido amados y después de barrer el piso y recoger la mesa, sigamos estando. Celebremos nuestra debilidad y rodeándonos de amor, contemos la historia del Dios que nos amó sin nosotros merecerlo. 

Firma Aixa de López

5 respuestas a “Hagamos un Baby Shower”

  1. María Teresa Ordóñez Jaime dice:

    Hermosa manera de recordarnos lo maravilloso que es la. Oportunidad de traer una vida a este mundo.
    Yo fui mamá muy chica ( a los 15) pero nunca he visto a mi hija como un error sino como un regalo maravilloso de Díos.

  2. Sofía Sazo dice:

    Mejor dicho imposible, yo quede embarazada pero el papá no lo quería y me dijo que abortara algo en mi interior desde un inicio me dijo ese no es el camino correcto. Contarle a mi madre no era fácil porque ella no se merecía eso después de todo si sacrificio pero su amor y fe la mantuvieron Serena y Cuando lo conté a familia y amigos esperaba regañadas y reclamos pero al contrario todos estaban felices y me hicieron varios babys para ayudarme y así fue; al día de hoy puedo decir que mi hijo trajo el pan bajo el brazo y aún lo tiene y todas las personas que no lo conocen lo han amado desde que estaba en mi vientre y fue muy bonito ver a tod@s mis allegados aportar algo a l vida de mi hijo y la mía. Me sentí amada, valorada y aceptada en medio de mi pecado.

  3. Maria de los Ángeles Mejía Hernández dice:

    Yo no tuve un baby shower cuando quede embarazada, era un embarazo fuera del matrimonio. Ahora organizó, planeo, participo colaboro en cuanta fiesta de bienvenida para un bebé hay, Dios fué bueno conmigo, porque aún dentro de su disciplina, vi su mano misericordiosa, rodeándome de hermosas mujeres que me ayudaron.

  4. Mujer perdonada dice:

    En un momento de mucha desesperación y de no tener la capacidad de hablar por vergüenza y saber que iba a ser acusada, señalada y marcada de por vida por mi familia, tomé la decisión de abortar. Se que no fue correcto y me he puesto a cuentas con Dios y se que en su inmenso amor el me perdono, ahora trabajo por perdonarme a misma, porque ya no hay vuelta atrás.

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