Corazón a papel

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Dios que hiere y sana

Por Aixa de López

“Queridos hermanos, no se extrañen del fuego de la prueba que están soportando, como si fuera algo insólito. Al contrario, alégrense de tener parte en los sufrimientos de Cristo, para que también sea inmensa su alegría cuando se revele la gloria de Cristo.” 1 Pedro 4:12

Caminar bajo la mano del Todopoderoso no nos garantiza ausencia de dolor, es mas, nos promete un dolor diseñado para producir ganancia.

Ninguno de nuestros problemas son sorpresa para Él y no lo deberían ser para nosotros. Es triste que muchos crean que los trechos duros son idea del diablo, porque muestra lo poco que conocemos la Palabra y a su Autor. Si no comprendemos que la naturaleza de Dios es absolutamente diferente a la nuestra, es muy duro aceptar que Él mismo diseña nuestros dolores, es decir, no sólo los permite, sino los programa… pero en realidad eso no nos debería molestar ¡sino animar! Porque saber de su soberaría disuelve nuestra ansiedad. Él nos ama perfectamente y sabe más. Él ya sabe lo que logrará al final, aunque el proceso nos parezca una crueldad. No lo es. Todo es misericordia y al final, cuando lo veamos a los ojos, todo tendrá perfecto sentido.

Someternos a Su voluntad es entrar a un consultorio donde nos van a examinar exhaustivamente y a diagnosticar una enfermedad terminal. La Palabra y la revelación del Espíritu Santo, diagnostican traición al nivel más vil: Rebeldía al plan original. Y requiere intervención. Porque esa es nuestra necesidad más urgente, reconexión con la fuente de vida, que es Dios.

Si somos suyos, Él hará lo que sea que tenga que hacer, dará o quitará lo que tenga que dar o quitar, con tal de que lo conozcamos. Si nos doblegamos, estamos autorizando que entre con escalpelo y luz, a extirpar lo que sea necesario. Ser discípulo no es un proceso indoloro, pero si glorioso. Con propósito eterno.

«Vengan, volvámonos al Señor! Él nos ha despedazado, pero nos sanará; nos ha herido, pero nos vendará. Después de dos días nos dará vida; al tercer día nos levantará, y así viviremos en su presencia. Conozcamos al Señor; vayamos tras su conocimiento. Tan cierto como que sale el sol, él habrá de manifestarse; vendrá a nosotros como la lluvia de invierno, como la lluvia de primavera que riega la tierra.»

Oseas 6:1-3

Firma Aixa de López

3 respuestas a “Dios que hiere y sana”

  1. adaly dice:

    Llore, pero tiene toda la razón, gracias

  2. sofia dice:

    Quitar toda idolatria, perdonar, transformar, amar, sanar heridas emocionales y luchar aunque nuestro cuerpo falle.

  3. Geo dice:

    Cuanta verdad…😭

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